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Dan Berglund, Esbjörn Svensson y Magnus Öström
© Tobias Regell
El
baterista sueco Magnus Öström pasó por los
micrófonos del Club de Jazz en la edición
del 15 de Octubre de 2008 con motivo de la
presentación del disco póstumo del trío E.S.T.,
Leucocyte,
tras el fallecimiento del pianista Esbjörn
Svensson en accidente de buceo en junio de 2008.
Esta es la transcripción de la conversación que
puedes escuchar en nuestra sección Voces de
Jazz.
Por
Carlos Pérez Cruz
(Traducción: Amaya Pérez Cruz) |
No
es en este caso un mero formulismo, es una constatación
de cómo la muerte de una persona a la que uno conoce sólo
por su música puede llegar a afectar de lleno. Así que
mi más sincero y sentido pésame por la muerte de Esbjörn.
Muchas
Gracias
Una
de las grandezas de este grupo es que se había hecho
con un hueco en el sentir de muchos aficionados. No era
uno más sino que ya formaba parte de la vida emocional
de muchas personas. Y eso es muy difícil.
¿Quieres
decir alcanzar las profundidades de la gente? No sé, qué
voy a decir, nos podemos considerar afortunados de que
gustara lo que hicimos y parece que llegamos a bastante
gente y nos convertimos en parte de la vida de muchas
personas. Nos hemos dado cuenta ahora después de lo que
ha pasado con Esbjörn, con todas las condolencias desde
todas partes del mundo, nos sorprendimos realmente de lo
grande que era, no éramos conscientes, así que podemos
estar agradecidos de que a la gente le gustara lo que
hacíamos.
Uno
de nuestros oyentes, que firma como Nae, plantea la
siguiente cuestión: Desde
hace años se dice que E.S.T. ha tenido, entre otras, la
virtud de conectar con el público más joven. ¿Cúantos
E.S.Ts más hacen falta para descubrir el jazz a la
gente joven, que muchas veces permanece confinada dentro
del parque de atracciones de la comercialidad?
(Risas)
Qué puedo decir, creo que... pienso que... es una
pregunta muy difícil de responder. Estábamos muy
contentos de que de alguna manera podíamos atraer gente
nueva al jazz, de ver que introdujimos a más gente al
jazz. ¿Qué puedo decir? ¿Cuántos grupos? (Risas) Uno
no puede saberlo. A nosotros nos alegraba que mucha
gente que se acercaba después de nuestros conciertos nos
dijera: “a nosotros no nos gusta el jazz pero eso ha
sido fantástico”. Ojalá que de ahí se sumergieran
en el resto del mundo del jazz. Debemos estar contentos
por ser uno de los grupos capaces de hacerlo y espero
que vengan muchos después de nosotros que también lo
hagan.
En
septiembre se ha publicado el disco póstumo del trío,
“Leucocyte”, que ha sorprendido porque se trata de
una sesión improvisada. Hay grupos de libre improvisación
pero el vuestro no era el caso,
¿qué valor tenían para vosotros estas sesiones
libre improvisadas?
Un
valor increíble, de alguna manera lo más importante.
Para nosotros estas grabaciones eran una especie de
catarsis, una limpieza de nuestro sistema para sacar
nuevas ideas, para expresar tu propia personalidad,
porque si no tienes una composición en la que apoyarte
puedes tocar desde tu sentimiento, tocar desde tu corazón
y alma, y es lo más importante que puedes hacer, creo,
expresar tu completa personalidad. Era muy importante
para nosotros.
¿Eran
completamente improvisadas estas sesiones?
Sí,
entrábamos en el estudio, uno empezaba a tocar algo y
los demás intentábamos seguirlo y luego continuábamos
y tocábamos durante dos días. Teníamos como ocho o
nueve horas de grabaciones. Simplemente pulsábamos el
botón rojo y tocábamos, nos íbamos a comer y después
tocábamos otra vez. No había estructuras previas que
seguir, no hablábamos nada antes sobre el tipo de
concepto o algo que debiéramos seguir. No decíamos
nada, simplemente tocábamos. Era algo que salía de
nuestro corazón, de lo más profundo.
¿Era
vuestro propósito inicial que esas jam session que
tuvieron lugar en Sydney fueran después material de un
disco?
Sí,
teníamos esa idea desde hace unos años, ya habíamos
hecho ese tipo de grabaciones antes. Durante nuestras
largas giras alargábamos las partes improvisadas, las
partes entre canciones. Y después de un tiempo pensamos
que realmente nos gustaban, las improvisaciones entre
composiciones. Y pensamos: “bueno, tal vez deberíamos
ir y grabar esto” y también intentar grabar durante
las giras, eso era importante para nosotros, intentar
conservar la energía del escenario y llevarla al
estudio. Así que pensamos: “hagamos esto y veamos qué
sale”. No sabíamos nada, después escuchamos los
resultados y pensamos: “esto puede ser algo para un
disco, para enseñar a la gente esta faceta nuestra”.
¿Hasta
qué punto una labor posterior de posproducción
desnaturaliza el resultado de una sesión improvisada?
Lo
único que hicimos en la producción fue editar, así
que lo que escuchas es lo que tocamos. No hay ningún añadido,
sólo está mezclado. Casi publicamos la versión en
bruto pero luego pensamos que tal vez debíamos
limpiarla un poco del ruido que se escuchaba en el
original. Lo único que se hizo fue editar. Podíamos
haberlo hecho en varias pistas pero lo hicimos en una
para poderlo mezclar de la mejor manera.
¿Cuándo
fueron elegidos los títulos de los temas de la grabación?
Lo
hice en el invierno cuando empezamos a organizar los
temas. Porque tienes que tener primero la música y
después ponerles título. Así que necesito enfatizar
este punto, que el disco tal y como ha sido publicado
con títulos y todo se le entregó a la compañía un
mes antes del accidente de Esbjörn. Así que fueron
titulados mucho tiempo antes del accidente. Pero después
cuando ves los títulos da casi miedo porque puedes
conectarlos con lo que sucedió, pero fueron puestos
mucho antes.
Con
algunos de nuestros oyentes hemos mantenido una discusión
acerca de la capacidad de la música de afectar hasta el
punto de incluso hacer daño. Reconozco que por momentos
la suite “Leucocyte” me produce una fuerte afección
emocional. ¿Es mi imaginación o realmente hay una
implicación emocional en esta música incluso superior
a la que pueda proporcionar un material más trabajado
previamente?
Es
difícil de decir. La música es un universo en sí
mismo y la gente conecta con él dependiendo de cómo
han crecido, de sus experiencias de vida. ¿Qué puedo
decir? La música está llena de nuestros sentimientos.
Y tal vez de alguna manera afecta a la gente cuando
pones tanto de ti mismo en tu música. No lo sé, es una
pregunta muy muy difícil. Pero si eres honesto cuando
tocas, en todo lo que hagas, es más fácil que la gente
conecte.
Con
el paso de los años el grupo ha ido definiendo y
reafirmando un estilo muy reconocible. No sé hasta qué
punto eso genera unas expectativas que luego puedan
incidir en vuestro desarrollo como trío. ¿En algún
momento os habéis sentido esclavos de lo que el público
pudiera esperar de vosotros?
Como si no pudierais hacer otra cosa que lo que
se esperara de vosotros.
No,
creo que no. Somos nuestros más duros críticos. La
mayoría de los músicos lo son. Definimos nuestro
sonido juntos y profundizamos más y más en él. Y no
pensamos realmente en cómo la gente reaccionaría
porque tal vez nunca hubiéramos publicado este disco.
Porque si nos ponemos a pensar que los otros discos
fueron muy bien recibidos no hubiéramos hecho algo así.
Es muy peligroso seguir ese camino. Esto es lo
que queríamos hacer ahora. Como solíamos decir tienes
que seguir a la música y lo que quieres hacer con ella.
Si empiezas a intentar convencer a la gente y empezar a
pensar sobre lo que quieren entonces estás perdido. Es
un camino muy peligroso.
No
es habitual que los grupos de Jazz permanezcan tantos años
juntos. ¿Hubo momentos en los que sintierais que las
ideas como trío podían agotarse?
Realmente
no, todavía teníamos muchas ideas y posibilidades, a
menudo demasiadas posibilidades. Solíamos publicar un
disco cada año y medio y pienso que podíamos haber
hecho el doble que eso o más si hubiéramos querido.
Pero tienes que dejar tiempo entre medias para tener
algo nuevo. Pero las posibilidades eran infinitas. Sentíamos
que estábamos de camino, que no podíamos permanecer
quietos. Porque si nos hubiéramos sentido de esa manera
lo hubiéramos dejado.
Los
aficionados al Jazz nos lo preguntábamos con John
Coltrane ahora lo hacemos con E.S.T. ¿Adónde hubiera
caminado la música de E.S.T.?
Es
también una pregunta difícil. Con este disco sentimos
que... no
es que saltáramos a una segunda pista o algo así pero
descubrimos una nueva manera de acceder a nuestra música
y también redefinimos ciertas cosas. Pensamos que lo
podíamos llevar al escenario e improvisar durante todo
un concierto. Eso era lo que teníamos en mente de
momento y no podemos decir cómo podía haber resultado
porque todavía teníamos muchas ideas. No sé, eso es
todo lo que puedo decir.
¿Recuerdas
el primer día del grupo? ¿Esa primera vez en que se
pusieron las bases para formar el trío?
El
primer día de este trío con Dan lo recuerdo porque
preparamos una especie de concierto audición para él,
aunque él no lo sabía. Estábamos tocando en un pequeño
bar en Estocolmo. Desde la primera nota supimos que él
era el adecuado. Que Dan se ajustaba perfectamente con
su energía, su iniciativa y todas las cosas. Era la
combinación perfecta así que recuerdo perfectamente
ese concierto.
Algunos
tienen la idea romántica de que con la música se
conoce mundo, otros sin embargo reconocen que allá
donde viajan para tocar no ven nada y no conocen a
nadie. ¿Qué te ha aportado personalmente todos estos años
de grabaciones, conciertos, viajes, entrevistas... de
convivencia entre los tres?
Creo
que es difícil verlo con exactitud pero de alguna
manera la música y lo que hemos hecho ha definido de
cierta forma mi vida. Si miramos hacia atrás... Esbjörn
y yo nos conocemos desde que teníamos tres o cuatro años,
aprendimos a tocar y a cómo tocar juntos. Todo ese
proceso ha definido mi vida. Con el éxito llegaron más
cosas y hemos visto mundo. Es fantástico. Ves lo fantástico
que son todos los países y también mi propia ciudad.
Cada vez que vuelves ves algo nuevo porque viajas tanto
y también empiezas a apreciar mucho lo que tienes.
Estoy muy agradecido y me ha siento más humilde después
de todos estos años viajando por el mundo, lo que hemos
vivido juntos dentro y fuera del escenario.
Así
que salir al extranjero significa que luego aprecias más
lo de casa.
Sí,
en cierto modo porque cuando vives en un sitio puedes
pensar muchas cosas sobre él pero no lo ves realmente
hasta que te vas. Eso es lo que pasa con cualquier cosa
que hagas, cuando estás en el medio de ella no ves la
totalidad. Pero cuando te vas, cuando lo ves desde
fuera, entonces lo ves completo. Entonces es más fácil
apreciar lo que tienes. Pero no es que crea que
Estocolmo es mejor que el resto del mundo, no quiero
decir eso. Porque puedo decir de corazón que amo todos
los sitios en lo que he tocado porque he encontrado
gente estupenda por todas partes. Es como tener una
muestra de cada país. Es increíble haber tenido esa
oportunidad.
Suele
suceder que a los grupos que funcionan bien les surjan
imitadores. ¿Habéis conocido ya algún intento de
copia o pensáis que eso vaya a ocurrir ahora?
(Risas) No lo sé. Ha habido gente que nos ha dicho
que ha escuchado a tríos y pensaban que nos estaban
escuchando a nosotros. Está muy bien saber que has
inspirado para tocar música o lo que sea. Es
fantástico. Todos tenemos nuestras influencias. Hemos
escuchado a todos los que estaban antes que nosotros.
Siempre estás sobre los hombros de los gigantes de
antes y es importante ser consciente de eso, sobre todo
cuando empiezas a conseguir el éxito, es importante
recordar de dónde vienes. Es fantástico si la gente se
inspira en lo que hacemos. Es lo mejor que puede pasar.
¿Sois conscientes
de que el trío generó un sonido propio?
Sí, lo creo. Después
de un tiempo puedes empezar a ver que ese es nuestro
sonido y también cuando tienes la oportunidad de
permanecer juntos tanto tiempo tienes la oportunidad de
crear tu propio sonido y creo que definitivamente lo
hicimos. Y yo fui parte de ello y no siempre es el caso
con todos los grupos. Pero normalmente el problema es el
tiempo porque cuando eres un músico de jazz tienes que
sobrevivir y tocar con un montón de grupos distintos.
Eso es parte de ser un músico pero creo que sí, que
creamos nuestro propio sonido. Larga respuesta (risas).
Todo está muy reciente, la
muerte de Esbjörn, la edición del disco... Quizá es
pronto para preguntarlo pero ¿y ahora qué? ¿Cómo se
plantea la vida profesional de Magnus Öström y de Dan
Berglund? Incluso algún oyente me plantea la duda de si
tenéis pensado crear un nuevo trío.
Como has dicho es
demasiado pronto para decir nada al respecto. Estamos
todavía en el momento de redefinir nuestras vidas. Es
una situación totalmente nueva. Son cuatro meses pero
es muy corto cuando lo estás viviendo. El tiempo vuela.
Es muy difícil decir algo al respecto. Ya no va a
existir el trío con piano. Ni siquiera sabemos si vamos
a seguir tocando juntos. Seguimos hablando pero no
podemos pensar en ello en este momento. El futuro dirá,
nosotros simplemente intentamos encontrar una razón
para tocar de nuevo juntos y es muy duro encontrar esa
razón.
© www.elclubdejazz.com
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